¿quién soy?
Mi camino no fue es sencillo
Soy Anna y me llaman Nuska. Soy una persona apasionada de las energías y la sanación. A lo largo de mi vida, he buscado crecer, aprender y dejar una huella positiva en el mundo. Mi historia está marcada por dones extrasensoriales y traumas, que me ha guiado en cada paso de mi camino. Este es un vistazo a mi viaje, mis aprendizajes y las experiencias que han dado forma a quien soy hoy.
mi historia
Desde que tengo memoria he sentido una conexión especial difícil de explicar. De pequeña, los adultos lo atribuían a la imaginación, pero con el tiempo entendí que era algo más profundo. Siempre he sido especialmente sensible a la energía de los demás, incluso a la de aquellos que no son visibles para la mayoría. Esa sensibilidad despertó en mí un deseo natural de ayudar, aunque también me enseñó —no sin dolor— que no todo el mundo está preparado para recibir ayuda.
Mi vida ha sido un camino lleno de retos y aprendizajes. Cada caída me obligó a levantarme, aunque durante mucho tiempo olvidé algo esencial: parar, escucharme y sanar. Precisamente en esos momentos de dificultad descubrí una fuerza interior que no sabía que tenía, la capacidad de recomenzar y de encontrar luz incluso en los periodos más oscuros.
Durante años trabajé en el mundo del diseño gráfico, más tarde emprendí mi propio estudio creativo y posteriormente di un giro hacia el ámbito empresarial. Sin embargo, la vida volvió a reorientarme de forma contundente. Una grave enfermedad marcó un antes y un después. El diagnóstico de un tumor en la hipófisis me llevó a comprender que mi verdadero camino no estaba ahí, sino en la sanación.
Dejé mi puesto como responsable de compras y comencé a formarme en terapias alternativas: reflexología facial, acupuntura zonal, flores de Bach, aromaterapia, Reiki, péndulo hebreo, sanación con arquetipos, registros akáshicos, entre otras. En ese proceso confirmé que mi propósito es ayudar a las personas a sanar desde lo más profundo de su ser.
La vida me ha puesto a prueba muchas veces, pero hoy miro atrás con gratitud. Cada golpe fue una llamada, una confirmación de que mi misión es sanar, acompañar y sostener a otros en su propio proceso de crecimiento y transformación.
Hoy me siento centrada, plena y agradecida. Cada paso, incluso los más difíciles, me ha traído hasta aquí.
Transformar los desafíos
Desde joven crecí en un entorno marcado por profundos desafíos emocionales derivados de situaciones de abuso. Durante mi adolescencia viví experiencias que, lejos de ofrecerme apoyo, dejaron huellas importantes en mi vida. En ese momento intenté llenar el vacío emocional a través de conductas y relaciones poco saludables, creyendo que ahí encontraría el consuelo que tanto necesitaba. Ese camino me llevó a un desequilibrio extremo, hasta caer en la adicción.
Durante muchos años me sentí atrapada en un ciclo de dolor, malos tratos y autodesprecio. Todo parecía repetirse sin salida, hasta que llegué a un punto de inflexión: comprendí que no podía seguir viviendo de ese modo y que necesitaba un cambio profundo y real. Fue entonces cuando tomé la decisión de buscar ayuda profesional para afrontar mis heridas emocionales y las experiencias del pasado que aún me condicionaban.
A través de la terapia y de un intenso trabajo interno, comencé a entender la importancia del autocuidado, así como el valor de la salud mental y emocional. Paso a paso fui reconstruyendo mi autoestima y aprendí que el amor propio es la base de cualquier transformación verdadera. En ese proceso descubrí algo fundamental: mi propósito era acompañar a otros, especialmente a quienes, como yo, han atravesado situaciones difíciles.
Con el tiempo decidí formarme como terapeuta, especializándome en el acompañamiento de personas que han vivido experiencias traumáticas o que se encuentran luchando con sus propios conflictos internos. Mi enfoque se basa en ofrecer herramientas prácticas para fortalecer la autoestima, fomentar el autocuidado y construir relaciones más sanas y conscientes.
Hoy, como terapeuta, me dedico a guiar a otras personas en su camino de sanación y bienestar emocional. Mi historia personal es el cimiento de mi trabajo, porque sé lo que significa vivir el dolor y también sé que la sanación es posible. Desde mi experiencia acompaño a otros a comprender que el dolor puede transformarse en crecimiento y que, con el apoyo adecuado, siempre es posible encontrar paz interior.
Mi camino no fue fácil, lleno de desafíos y experiencias profundamente dolorosas. Gracias a ello, hoy soy capaz de comprender y acompañar a mis pacientes en sus propios procesos, con empatía y comprensión. Superé mis traumas y desequilibrios, y a través de ese proceso, me empoderé. Hoy, soy una persona feliz, que ha transformado el dolor en aprendizaje, y he encontrado una carrera que amo y respeto profundamente.
Si deseas dejar atrás los obstáculos que la vida te ha impuesto y transformarte en la persona que anhelas ser, estoy aquí para acompañarte. Contáctame y reserva tu cita.
Lo logré yo, y estoy segura de que tú también puedes hacerlo.